viernes, 18 de julio de 2014

16

Debo empezar este artículo indicando que siempre me ha gustado el 16. Me parece un número perfecto.  El día de mi cumpleaños es  un número primo, pero si hubiera tenido oportunidad de elegir el día de mi nacimiento tal vez hubiese sido un 16. Es múltiplo de mis dos dígitos favoritos y a su vez es uno de mis favoritos de dos dígitos además de ser divisor de los otros. Tiene una raíz cuadrada perfecta y es potencia de la base 2. Ocupa dos bytes de información y es base de la numeración hexadecimal que usan los ordenadores de los cuales soy fanático.

Por otro lado, a los 16 tuve una de las mejores épocas de mi adolescencia, también fue mi último año en el colegio. Además ese año cultivé buenas amistades en el grupo de muchachos, de aquel entonces, que solíamos reunirnos frente al parque de trabajo en el barrio obrero.

¿Y por qué tanto rollo con ese número?

Uno podría decir porque me gustan las matemáticas pero ese no es el objetivo en este momento.

El motivo principal por el que estoy escribiendo esto es porque hoy día, el 16 vuelve a ser un número especial en mi vida  y quiero compartirlo con quien lea este escrito.

Un día como hoy, hace 16 años,  mi esposa, mujer, compañera, amiga, paño de lágrimas y madre de mis dos hijos decidimos emprender una nueva vida juntos.

Mucho hemos recorrido, el camino no siempre ha sido fácil porque la vida no es un cuento de hadas (al igual que yo no soy un príncipe azul), pero lo positivo es que hemos compartido muchos momentos. Unos buenos (la gran mayoría) otros tal vez no tan buenos, pero lo principal es que siempre lo hicimos juntos de la mano y apoyados en el gran amor que sentimos el uno por el otro.

Agradezco al Señor que la haya puesto en mi camino por que me ha permitido ser una mejor persona, un mejor esposo, un mejor padre y construir una familia.

Por ello, públicamente, Carolina quiero darte gracias por formar parte de mi vida, por tu entrega, por ser una gran mujer y por tener que soportarme durante estos 16 años que, en mi corazón, forman parte de algo muy especial.


Feliz Aniversario!!!

viernes, 27 de diciembre de 2013

El Final del Camino

- David..., Daviiid,... Daviiiiiid - escuchó en un susurro mientras recobraba la lucidez.

Entre la bruma distinguió dos figuras que se acercaban lentamente.

Recordaba las luces de la sala de emergencia, a los paramédicos con la máscara de oxígeno y a su querida mujer quien lo había acompañado por más de medio siglo y quien lo llamaba con angustia. 

No sabía dónde estaba y sentía poco a poco como su respiración se hacía más pausada. El sueño profundo venía y no podía evitarlo, lo último que vio fue la mano de su esposa sobre la suya...

- ¡David! - dijo una voz. Las figuras ya eran claras.

- ¿Mamá? - preguntó David .- pero, pero... te ves tan joven.

Sin hablar, su madre se acercó y sin decir palabra lo abrazó dándole un tierno beso en la mejilla.

- Hola hermano mío - dijo la otra figura.

- ¿Antonio? - preguntó David mientras sonreía de felicidad.


Se acercaron uno al otro y entre los tres se abrazaron en un cálido círculo.

- ¡Bienvenido! - le dijeron -, hace muchos años que esperábamos por ti y ahora estamos los tres juntos otra vez.

Cogiéndolo de la mano lo invitaron a caminar con ellos.

Deambularon por horas en la bruma mientras reían recordando viejos tiempos.

Al llegar a una vereda entraron, a lo lejos se distinguía un fuerte resplandor en lo que parecía ser el final del sendero.


Mientras caminaban a ambos lados de la vía distinguió a familiares y amigos del pasado que con una sonrisa en los labios lo saludaban.


Al final de la ruta y de la mano de su madre y hermano cruzó el portal de luz no sin antes comprender que había muerto...

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Descansa en paz papá
David Ravenna Ocharán (12/12/1928 - 18/12/2013)
No lloro la muerte de tu cuerpo. Celebro la liberación de tu espíritu.

La Otra Dimensión

- No todos son como tú. No todos siguen las reglas - dijo el administrador del club -. No te hagas problema, busca un sitio vacío y estaciónate ahí – añadió mientras almorzaba.

Sorprendido por la respuesta lo miré y sin atinar a decir nada, di la media vuelta y me retiré desconcertado.

Era el fin de semana largo y con mi familia estábamos ocupando una cabaña en el club del que éramos socios.

Las cabañas estaban ubicadas en la parte posterior del recinto y compartían un área extensa. De material prefabricado eran lo suficiente grandes para albergar a una familia. Los ambientes estándar tenían dos cuartos, un baño y una sala. En la entrada había un patio con una mesa y sillas, una sombrilla y una parrilla empotrada, de modo que brindaban comodidad a quienes las ocupaban.

Por cumplir el reglamento de prohibición de mascotas, el día anterior antes de llegar, habíamos dejado a pupi, nuestro perro, en una veterinaria en Lima cerca a nuestro domicilio.

El estacionamiento que nos habían asignado estaba ubicado al lado de una palmera, sitio ideal porque el auto quedaba cubierto del fuerte sol de aquellos días.

El primer día nos divertirnos en la piscina y comiendo parrilla, pero el segundo, decidimos ir en auto a visitar a una tía que vivía por la zona.

Cerca de mediodía al regresar, me di con la sorpresa, que mi lugar de estacionamiento había sido ocupado por un auto Nissan Negro de placa A7B461. Mortificado me acerqué para darme con la sorpresa que en su interior había un perrito blanco al que habían dejado solo.

El animalito me miraba receloso desde el asiento posterior. Súbitamente comenzó a ladrarme por lo que me retiré dispuesto a llamar al encargado para que ubique al propietario.

- ¿Alo?, Buenos días por favor con el señor Cueva – dije luego de marcar el número consignado en la hoja de papel pegada tras la puerta de mi cabaña.

- Sí yo soy – dijo una voz al otro lado de la línea

- Como está, Soy el propietario del bungalow 112 – y a continuación expliqué el motivo de mi llamada.

Luego de escucharme, respondió:

- Pero… hay otros sitios disponibles, busque uno y estaciónese ahí.

Fastidiado le corté y me fui a hablar con el administrador quién me respondió lo mostrado al inicio de la lectura.

Decepcionado fui a mi bungalow a sentarme a tomar aire en la entrada.

Cerca de las 6:30 de la tarde divisé a los propietarios acercarse a su automóvil. La cereza del pastel se dio cuando bajaron a su perrito y luego de ponerle la correa procedieron a pasearlo a vista y paciencia de todo el mundo…

Cuando niño solía ver en la TV un programa llamado la dimensión desconocida donde ocurrían hechos que iban contra toda lógica, lo que me lleva a la siguiente reflexión:

¿En qué momento pasé a la dimensión desconocida donde las reglas son la excepción y la excepción es la regla?